MathSound
(ESP)
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Teoría
¿Qué es MathSound?
MathSound es un ecosistema de representación musical que permite codificar y transcribir cualquier información sonora.
¿Qué problemática aborda?
MathSound surge como respuesta a las dificultades que presenta el alumnado de música de las diferentes etapas educativas en lo que respecta al aprendizaje de la lectoescritura musical.
El aprendizaje de la teoría musical convencional puede resultar complejo y generar una elevada carga cognitiva en el estudiantado (Sweller, 1988). Esto se debe a que, para poder leer o interpretar música de manera fluida, es necesario asimilar numerosos conceptos, símbolos y reglas, la mayoría de ellos de carácter abstracto. Esta complejidad se ve incrementada al tenerse que procesar simultáneamente parámetros del sonido como la altura, la intensidad o la duración, lo que convierte a la notación occidental tradicional en un sistema que demanda un elevado esfuerzo cognitivo (Hargreaves, 1986; Hallam, 2006).
Además, aprender a leer una partitura depende de varios factores, como el contexto educativo, la experiencia previa y otras variables que hacen que la comprensión de la notación musical tradicional occidental pueda resultar ineficaz, por lo que, según autores como Cheng et al. (2024) es conveniente explorar alternativas que permitan acceder inicialmente al lenguaje musical, de una forma más simple y eficaz. A esta situación se le añade la complejidad asociada al uso de software específico de edición de partituras o aplicaciones y programas que, en cualquier caso, requieren de un conocimiento previo del lenguaje musical tradicional y de los signos y símbolos que lo componen (Wilde et al., 2024).
Esta situación se suma la complejidad que pueden presentar los editores de partituras tradicionales en determinados contextos educativos, especialmente cuando se pretende escribir música de forma rápida, colaborativa o utilizando dispositivos de uso cotidiano.
¿Para qué sirve MathSound?
MathSound nace con el propósito de facilitar la lectoescritura musical y la práctica instrumental en cualquier etapa educativa, proporcionando diferentes alternativas de transcripción sonora, con el fin de favorecer conexiones interdisciplinares, transversales y experiencias de aprendizaje creativas y significativas, desde un enfoque activo y vivencial, adaptado a los diferentes ritmos de aprendizaje presentes en cada aula.
¿Qué otros objetivos persigue?
Aparte de tener la intención de facilitar y mejorar la lectoescritura musical y la práctica instrumental, existen otros objetivos específicos, entre los que destacan:
Democratizar el acceso a la lectoescritura musical y la práctica instrumental
Crear mapas sonoros en cualquier lugar y contexto.
Intercambiar MapSounds en cualquier parte del mundo de manera instantánea, universal y accesible.
Ofrecer alternativas de aprendizaje musical con respecto a los estándares de aprendizaje actuales.
Flexibilizar y adaptar la enseñanza musical a cualquier contexto o situación.
Adaptar el aprendizaje musical a las diferentes realidades educativas sociales y culturales.
Potenciar las emociones y psicoacústica con propuestas musicales.
Establecer conexiones interdisciplinares y transversales de todo tipo, en cualquier etapa educativa.
Atender adecuadamente a la pluralidad, a la diversidad y a la neurodivergencia.
Plasmar de forma inmediata cualquier idea artístico-musical.
Favorecer el análisis de obras de cualquier género o periodo histórico, desde una perspectiva pedagógica en consonancia con los planteamientos educativos actuales.
Musicalizar el mundo en el que vivimos.
Representar ideas musicales sencillas y elaboradas.
Promover la improvisación, la creatividad, la expresión emocional (Green, 2008; Orff, 1978).
Mostrar las prácticas musicales contemporáneas, incluyendo contextos analógicos y digitales, innovadores y tradicionales y otras formas de creación que no se contemplan en la notación convencional (Wilde et al., 2024).
¿En qué consiste?
El ecosistema se compone de una serie de módulos o interfaces de representación sonora denominados MapSounds. Este concepto hace referencia a las diferentes traducciones o transcodificaciones que puede adoptar una partitura y se fundamenta en la idea de que la representación de un fenómeno no debe confundirse con el fenómeno en sí mismo (Schaeffer, 1966; Korzybski, 1933), es decir, la realidad sonora constituye el territorio mientras que los sistemas que se utilizan para representarla actúan como mapas de esa realidad. Por consiguiente, los MapSounds se entienden como diferentes formas de representar una misma realidad musical que, aunque emplean códigos, símbolos y estructuras de lectura diferentes, todas conservan intacta la información musical que representan, por lo que se garantiza que el contenido sonoro permanezca inalterado, independientemente de la interfaz que se utilice.
En este sentido, cada interfaz se vincula deliberadamente con una o varias inteligencias propuestas por Gardner (1983) –musical, visual-espacial o lógico-matemática, entre otras. Asimismo, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con las competencias y criterios que se deseen trabajar. Igualmente, puede adaptarse a las características y necesidades de cada grupo-clase, favoreciendo la atención a la diversidad y la inclusión de distintos perfiles neurodivergentes.
En conjunto, el sistema MathSound puede entenderse como una herramienta que favorece el andamiaje pedagógico, tomando como referencia las aportaciones de Vygotsky (1978). De hecho, el diseño de cada una de las interfaces permite que el alumnado pueda adquirir, de forma progresiva, los conceptos necesarios para leer o interpretar diferentes mapas sonoros, en función de su madurez cognitiva y sus posibilidades. Para ello, existen diferentes módulos transversales e interdisciplinares, organizados por niveles progresivos de complejidad, que abarcan desde propuestas más sencillas y simplificadas hasta otras de mayor complejidad, garantizando así un aprendizaje musical gradual y adaptado a las necesidades específicas de cada estudiante.
De este modo, los MapSounds brindan la posibilidad de acceder a una misma información musical a través de diferentes vías comunicativas y crean entornos de aprendizaje más accesibles, flexibles e inclusivos (Duffy, 2022; Waldron et al., 2021).
¿Cómo está configurado?
En esencia, cada MapSound representa la información musical a través de un sistema alternativo de codificación. Si bien es cierto que algunas interfaces están fundamentadas y relacionadas directamente con la partitura convencional, la mayoría posee una base adiastemática común, es decir: no se muestra la altura exacta de los sonidos. Esta característica favorece que los distintos parámetros del sonido se puedan transcribir mediante texto plano, como por ejemplo, a través de un mensaje de WhatsApp o un documento de Google.
¿Cómo se puede transcodificar una partitura?
Cualquier partitura convencional puede transcodificarse haciendo uso de alguna de las interfaces de representación sonora que ofrece el ecosistema MathSound.
En primer lugar, hay que tener en cuenta qué tipo de objetivos se pretenden alcanzar y, posteriormente, elegir los MapSounds que mejor se adapten a las particularidades y necesidades de cada aula. Aunque el sistema ofrece una amplia variedad de interfaces de transcodificación, todas ellas están diseñadas para garantizar que el significado sonoro que representan se conserve intacto.
Dependiendo de los módulos que se escojan, se pueden escribir partituras con letras, números, símbolos, iconos o emojis, sin necesidad de utilizar un software especializado de edición musical y favoreciendo la creación de mapas sonoros con herramientas digitales de uso cotidiano (Wilde et al., 2024).
¿Cómo se puede transcodificar una partitura?
Cualquier partitura convencional puede transcodificarse haciendo uso de alguna de las interfaces de representación sonora que ofrece el ecosistema MathSound.
En primer lugar, hay que tener en cuenta qué tipo de objetivos se pretenden alcanzar y, posteriormente, elegir los MapSounds que mejor se adapten a las particularidades y necesidades de cada aula. Aunque el sistema ofrece una amplia variedad de interfaces de transcodificación, todas ellas están diseñadas para garantizar que el significado sonoro que representan se conserve intacto.
Dependiendo de los módulos que se escojan, se pueden escribir partituras con letras, números, símbolos, iconos o emojis, sin necesidad de utilizar un software especializado de edición musical y favoreciendo la creación de mapas sonoros con herramientas digitales de uso cotidiano (Wilde et al., 2024).
¿Cómo se utiliza?
Para llevarlo a cabo, se puede escribir bien de manera analógica en una libreta o pizarra, o bien de manera digital, en un dispositivo electrónico (móvil, tablet, ordenador) que disponga de un teclado convencional (QWERTY).
¿Qué tipos de composiciones pueden realizarse?
MathSound es un sistema versátil y flexible, lo que permite crear todo tipo de composiciones monódicas y polifónicas; escribir piezas gamificadas; analizar obras de cualquier periodo histórico; expresar con inmediatez cualquier emoción o idea artístico-musical; improvisar; crear música aleatoria o representar estructuras musicales complejas.
Conclusiones
En consecuencia, MathSound no pretende sustituir la notación musical convencional, sino ofrecer un ecosistema de transcodificación sonora que complemente a la notación tradicional y por lo tanto, facilite el acceso a la música, la creación y el aprendizaje musical en contextos educativos y creativos diversos. Igualmente, cada una de sus interfaces permiten que cualquier persona, independientemente de su formación musical, pueda leer o escribir música en cualquier contexto, de forma inmediata. Además, se ha implementado en diferentes centros educativos, obteniéndose unos resultados muy positivos en lo que respecta a la reducción significativa de los tiempos en el aprendizaje de la lectoescritura y la posterior práctica instrumental. Todo ello confirma que MathSound es una herramienta útil y efectiva dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje musical.
Referencias bibliográficas
Cheng, S., Milne, A. J., Dean, R. T., Hanham, J., & MacRitchie, J. (2024). Exploring the comprehensibility of ten different musical notation systems and underlying factors. Music & Science, 7, 1–22. https://doi.org/10.1177/20592043241292952
Duffy, C. (2022). Multimodality and music education: Redesigning the curriculum. Oxford University Press.
Gardner, H. (1983). Frames of mind: The theory of multiple intelligences. Basic Books.
Green, L. (2008). Music, informal learning and the school: A new classroom pedagogy. Ashgate.
Hallam, S. (2006). Music psychology in education. Institute of Education, University of London.
Hargreaves, D. J. (1986). The developmental psychology of music. Cambridge University Press.
Korzybski, A. (1933). Science and sanity: An introduction to non-aristotelian systems and general semantics. International Non-Aristotelian Library.
Orff, C. (1978). The Schulwerk: Its origin and aims. Schott.
Schaeffer, P. (1966). Traité des objets musicaux. Éditions du Seuil.
Sweller, J. (1988). Cognitive load during problem solving: Effects on learning. Cognitive Science, 12(2), 257–285. https://doi.org/10.1207/s15516709cog1202_4
Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes. Harvard University Press.
Waldron, J., Horsley, S., & Veblen, K. (2021). The Oxford handbook of social media and music learning. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780190660673.001.0001
Wilde, L., Müller, J., & Schmidt, K. (2024). TABstaff+: A hybrid music notation system for grid-based tangible user interfaces and graphical user interfaces. Proceedings of the International Conference on Technologies for Music Notation and Representation (TENOR 2024), 156–164.